CROEM pide respeto y reconocimiento al empresario y planes para compensar los efectos de la crisis sanitaria en la economía

La confederación regional empresarial, CROEM, en representación del sector empresarial murciano, que aglutina la práctica totalidad de las actividades económicas que se desarrollan en nuestra comunidad, está siguiendo con honda preocupación los acontecimientos que están teniendo lugar desde el inicio de la pandemia y, más aún, desde que se declarase el Estado de Alarma.

Esta preocupación se ha acentuado en las últimas semanas tras los sucesivos Reales Decretos del Gobierno, el último hoy mismo, con la enumeración de actividades declaradas esenciales e imprescindibles. Si CROEM emitía un comunicado el pasado viernes expresando su indignación por la consideración que se daba a los empresarios en las nuevas medidas de ámbito laboral, hoy hace una nueva manifestación pública en la que acepta la decisión del Ejecutivo de limitar un poco más las actividades, pero sin ceder un ápice en sus planteamientos.

La confederación ya dijo en su momento que respetaría la decisión de cierre si venía del Gobierno de España, que es quien tiene las competencias para ello. Pero exige y reivindica la protección de la actividad empresarial y, sobre todo, de la figura del empresario en el actual contexto.

Si los productos de primera necesidad llegan a todos los hogares es porque hay empresas dando el cien por cien de su capacidad para que esto suceda (sector primario, transporte, distribución, etc.). Son las empresas las que generan y mantienen empleo y hay muchas empresas auxiliares que contribuyen precisamente a la estabilidad de esas actividades esenciales.

Por otra parte, la concesión de permisos retribuidos si se restringe una actividad es una medida que sin duda agradecerá el colectivo de los trabajadores, pero que abre más incertidumbres para las empresas. No se han escuchado las peticiones empresariales: sin aplazamiento de los tributos o de la Seguridad Social, sin liquidez; en definitiva, sin todos aquellos factores que permiten la estabilidad de la empresa, pocos puestos de trabajo se podrán salvar.

Insistimos en la misma idea que esta confederación expresó en su último comunicado. El empresario no puede ser el más perjudicado por la crisis del COVID-19. Se está hablando mucho del personal sanitario en estos días, con toda justicia además por el excelente trabajo que están llevando a cabo. Pero no se habla tanto de los empresarios, que abastecen el mercado de productos de primera necesidad y siguen cubriendo todas las demás actividades consideradas esenciales para el ciudadano, sin descuidar por eso las medidas extremas de prevención que hay que llevar a cabo.

Se echa en falta más unidad en el momento más crítico para este país. En lugar de ello nos encontramos con decretos que penalizan la actividad empresarial en lugar de dignificarlo, valorarlo y reconocerlo.

La pandemia tiene alerta al mundo entero porque es la salud, es decir la propia vida, lo que está en juego. Pero no olvidemos que esta situación, esperemos que más pronto que tarde, pasará y entonces será el momento de hacer balance de la situación. De ver qué se ha quedado en el camino como consecuencia de una parálisis económica sin precedentes que tendrá efectos inevitables en empresas y trabajadores.

Es por esto que CROEM vuelve a pedir la máxima responsabilidad. Es en momentos como estos cuando se demuestra, ejercida desde la unión y la solidaridad. Y esto debe suceder en cascada. De la Unión Europea hacia España, una de las naciones más afectadas, que en cambio ha tolerado manifestaciones intolerables que no han recibido la respuesta contundente que merecían, ni desde la propia institución europea ni desde nuestro Gobierno central. Y del propio Gobierno de España hacia sus comunidades, que están llevando a cabo en muchos casos una autogestión de material preventivo por la falta de coordinación nacional.

Los empresarios están cumpliendo y lo están haciendo en las condiciones económicas y normativas más adversas. La sociedad sigue demostrando su responsabilidad respetando las medidas de confinamiento, cuyo horizonte ya nos lleva hasta mediados de abril como mínimo, sin que eso signifique que se vaya a marcar ahí el punto final. Pero además de exigir que en todos los territorios existan las necesarias medidas de prevención, es tiempo de conocer cuáles son los planes de las Administraciones para compensar los efectos que tendrá en las economías locales y regionales esta crisis inédita.

Por el contrario, una vez más sufrimos la decepción de ver cómo se ignoran las medidas propuestas por el tejido empresarial y cómo se gobierna sin tener en cuenta el diálogo social, sobre todo la opinión de los empresarios.

2020-03-29T18:51:32+01:00 29/03/2020|
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